Dulzura, cuerpo aquel que me hace suspirar,
Cierto regalo que sale de ti en un nuevo despertar,
Chocolate, eres tú sin dudar,
Un suspiro gigante sin pensar,
Podría tocar aquel color sin soñar,
Aquella textura sin respirar,
Me dr0ga, me nubla, me enriquece,
Me sumerge en un placer sin sollosar.
Eres tu que mi lengua se estremece,
Como tus palabras salen de tu mente,
Espontanea, alegre y espectante,
Me estimulas para seguir sintiendo,
Una y otra vez te miro, te toco, te saboreo,
En mi boca como un aliento sin freno,
Me hace ver las cosas claras cómo las tengo,
Gracias a ti soy realmente un cacao añejado,
Cacao amargo y dulce, eso tu lo verás,
Me encantas, hay algo en tí que me produce placer,
No es algo sexual, soy inmaduro como un alerce sin emerger,
Quizas un roble esperando a surgir, en la isla en un nuevo atarcecer.
De otoño, de primavera si deseas,
Pero estare aquí por ti, esperando tocar tu mano sin dormir.
Tengo miedo de hacerte sufrir,
Eres mi cerveza, mi vitalidad,
mi oxigeno sin dudar,
Te quiero....
Aquí, a tí, conmigo.
Nunca calles.